Cómo afrontar las críticas en tres pasos

Si amigos, nos guste o no, las críticas llegarán. ¿Lo peor? no todas ellas serán constructivas y útiles, incluso pueden no ayudarnos en absoluto a progresar.

Tengo que hacer un inciso porque acabo de caer en la cuenta, mientras escribo esta entrada, de que quizá tengáis la suerte (llamémoslo suerte, por no decir, tenéis un don) de no recibir ninguna crítica negativa. Me temo que estas no son las probabilidades de la gran mayoría de escritores nóveles, si me equivoco, enhorabuena a todos.

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Aplausos para los afortunados, of course!

Encontraréis varios posts sobre este tema un tanto escabroso pululando por la web. Humildemente les voy a dar mi opinión sobre cómo las llevo yo. Advierto que me centro en las constructivas, porque las gratuitas solo me sirven para conocer la mala uva que se gastan algunas personas. Si señores, hay gente que se levanta por las mañanas sin su dosis de fibra, o que se yo, y se dedican a darle por saco al prójimo. Esto no merece nuestro tiempo, ni nuestro sufrimiento. No debemos gastar un segundo de nuestra energía en ese tipo de cosas que, aparte de entristecernos, no nos va a aportar ninguna mejora a nivel personal o en nuestra corta carrera escribiendo. No es sano, punto.

  1. Cuenta hasta cinco: No literalmente, pero hazlo si eso te ayuda a controlarte 🙂 puede que tu primera reacción sea de enfado. ¿Cómo se atreve alguien a mancillar a tu criaturita?, no te montes dramas. No puedes gustar a todos, y lo que es peor, tu primer producto, casi seguro, no será perfecto. Pienso que lo ideal es que alguien sepa ver más allá de los errores y la historia le llegue al corazón (o a donde tenga que llegarle, según la temática). No hagas caso a ese primer sentimiento, céntrate. Admito tender más hacia un sentimiento de decepción e inseguridad, si también es tu caso, respira hondo y date un margen. Prohibido venirse abajo.
  2. Cuenta hasta tres millones: No, no es una broma. Después de leer una crítica date tiempo para serenarte, no te dejes llevar por impulsos irracionales. ¿Por qué? pues mira, no merece la pena, y por otro lado, las personas están en su derecho de opinar sobre los artículos que compran y tu libro no deja de serlo. Esa lectura inicial puede bloquearte y no permitirte ver el lado bueno (los árboles no te dejan ver el bosque). Aunque a simple vista no lo aprecies, algo útil se esconde tras una crítica y debemos afrontarlas como lo que son, una herramienta para desarrollarnos.
  3. Busca aquello que te enriquecerá: Para mi es el aspecto más importante. Analiza, reflexiona, si es necesario. Sobre qué te está aconsejando el cliente e intenta implementarlo en tus próximos proyectos. Nada más provechoso que la opinión directa y sincera de alguien que no te conoce. Puede ser duro, pero la realidad es que te aconseja sobre tus puntos fuertes y débiles. ¿Qué debes hacer? aprender a sacarle partido. Sigue leyendo, no tardo en confesar, no soy la reencarnación de Teresa de Calcuta con paciencia infinita.

No quiero mentirles o aparentar que ante la negatividad me siento en el sofá a beber un té, mientras reflexiono sobre el devenir de la vida y me preparo para una sesión de yoga relajante. ¡Más quisiera!, en casa del herrero cuchara de palo. Por desgracia, duele, y evidentemente no culpo a la persona que critica. Todo lo contrario, me siento extremadamente decepcionada conmigo misma. Me invade un sentimiento de fracaso, frustración. Una mezcla de sensaciones que me reprochan “tenías que hacerlo mejor”. Puede que hayáis sentido lo mismo, no lo sé. En caso de que así sea, mi consejo es que no dejéis de hacer nada que os haga felices (siempre y cuando no haga daño a terceros obviamente). Lo sé, la teoría es más bonita que la práctica.

Si os gusta escribir sobre dinosaurios que tienen relaciones con unicornios azules, adelante, el que no esté interesado en el tema que no lo lea. Pero no hacéis daño a nadie (como os comentaba en un post anterior). No todas las personas logran el éxito y sabiéndolo, en la medida de lo posible, busca aquello que te haga feliz y al que no le guste que se haga la sesión de yoga que mencione más atrás 😉

Citando a los clásicos, me despido con una frase que resume estas reflexiones: “Ande yo caliente y ríase la gente”.

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