3 ideas para terminar un capítulo

Todos hemos sido testigos de series de televisión que siguen ahí,  acompañándonos año tras año. Después de diez años en antena, prácticamente no reconocemos ni al protagonista, que dicho sea de paso, ha envejecido con nosotros como si de un familiar se tratara. En ocasiones, es maravilloso, pero en la mayoría de los casos todos sabemos que a esa serie le sobraron temporadas. ¿Por qué digo esto?, porque no debemos permitir que nuestros capítulos se conviertan en temporadas interminables sin nada que aportar.

boooring

Definitivamente, este no es el plan

Cuando estamos empezando es normal que no tengamos todos los trucos a nuestro alcance (por frustrante que nos resulte). Es por eso, por lo que cometemos todos los errores posibles por más que huyamos de ellos. De cualquier manera, nos viene como anillo al dedo utilizar la teoría, quién sabe si se nos guarda en nuestra cabezota lo que no debemos hacer.

Lo ideal, sería utilizar cada capítulo, para explicar o poner en antecedentes al lector, sobre una tema concreto o personaje sobre el que seguiremos trabajando y revelando información poco a poco. Eso si, sin desviarnos, ni olvidar que este capítulo pertenece a una trama mayor, la novela en sí y, con la que debe mantener una coherencia. No vamos a hablar de patitos en el capítulo uno y, de monstruos abominables, en el siguiente. Pensándolo mejor retiro lo dicho, si somos capaces de hacerlo con coherencia, adelante. No seré yo quién ponga frenos a la creatividad de nadie.

Personalmente, al terminar de leer un capítulo más que buscar respuestas, me gusta quedarme con ansía viva por saber qué vendrá a continuación, con qué piensa sorprenderme el escritor. Obviamente, dentro de un límite, tampoco me apetece leer una novela llena de preguntas o tramas sin resolver. Ahí está el quid de la cuestión, encontrar ese equilibrio que logre tener a los lectores pegados a nuestro ejemplar, como si el mundo fuese a terminar mañana.

  1. Cliffhanger: sin dudarlo un segundo es mi preferido. Literalmente te comen los nervios cuando descubres que el escritor, pretende dejarte al borde del infarto, sin darte más que devorar. Como ejemplo reciente, tenemos a The Walking Dead, lo utilizó en el final de su sexta temporada, consiguiendo un revuelo considerable entre sus fans. Evidentemente, la televisión es diferente, pero es una sensación muy similar (infinitamente mejor) la que nos puede proporcionar un libro. Tampoco vamos a terminar todos los capítulos de esta manera, pero puede ser un buen gancho en según qué situaciones. Anticipación, todo se resume en esa palabra.
  2. Respuestas: podemos terminar dando las soluciones prometidas al problema inicial y todos contentos. Claro, conciso y eficaz. Una gran elección sino queremos meter la pata o no tenemos claro cómo dar un final diferente. Solo tenemos que recurrir a qué hemos ofrecido y cómo queda zanjado el asunto.
  3. La miel en los labios: se trata justamente de eso, ofrecer respuestas y, de paso, desvelar pequeñas pinceladas de lo que se podrán encontrar los lectores en el capítulo siguiente. Es más sutil que el cliffhanger, pero puede generar una expectación más “sana y comedida”. El lector puede imaginarse distintas tramas, pero no sabe exactamente lo que se va a encontrar.

¡¡Suerte y a terminar esos capítulos!!

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