5 consejos para escribir la sinopsis

¿Quién no ha luchado contra el folio en blanco al hacer la sinopsis de uno de sus libros?. Resulta que eres capaz de escribir el libro, pero no de hacer un breve resumen sobre el mismo sin cargártelo. Puede parecer una tontería pero no lo es, no señor. ¿Cuántas sinopsis tuviste que hacer a lo largo de tu vida antes de la de tú libro?, al menos en mi caso, ninguna. Esto añadido a los nervios, miedo escénico, pánico al ciberespacio, etc, lo convierte en una tarea para valientes.

Te preguntas cuánto tienes que contar, mucho, poco, cuántos detalles… todo son preguntas y pocas respuestas. Recurres a internet a ver si algún alma cándida se ha visto en la misma situación y te puede ayudar. Encuentras consejos pero no terminan de convencerte, se hace tarde, se hace de noche, pasan los días y te quedas calv@ del estrés.

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5 normas ortográficas que todo escritor debe conocer

Es fácil caer en alguno de estos errores cuando se está empezando, o cuando no se cuenta con un editor al lado que nos revise el trabajo. Tenemos que ser nosotros mismos los que estemos pendientes de todos estos detalles, a veces se nos convierte en un esfuerzo titánico, debido a que no somos perfectos y es complicado estar pendiente de cada palabra.

Sin embargo, tenemos que poner de nuestra parte e intentar corregir una y otra vez lo escrito. Reconozco que a mi me pasa a menudo, hay muchas cosas que me cuesta ver, ya sea por la falta de costumbre o por la inexperiencia. Porque no es lo mismo escribir un trabajo para la carrera o redacción sobre X tema que publicar un libro, ¡vamos, nada que ver!.

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5 tópicos de la novela romántica

En este post no quiero que nadie se ofenda, ni se sienta mal. No hay de que avergonzarse si estos tópicos te hacen venirte arriba cada vez que los lees, cual Christian Grey en una tienda de fustas. Es tan solo una entrada para darle un toque de humor a este género que tanto nos gusta. Además, tampoco está de más tomarlo como un ejemplo del que deberíamos huir si queremos darle una visión nueva, o diferente a nuestra historia. No digo que sea malo, únicamente que no debemos temer acercarnos a otro público al que quizá no le gusten estos tópicos. O por qué no, salir de nuestra zona de confort y escribir sobre algo nuevo, dejar al público preguntándose qué demonios acaba de leer (a ser posible en el buen sentido, claro está).

Personalmente, adoro leer novelas románticas en verano, son ligeras, sencillas y muchas veces surrealistas. Si quiero una dosis de realidad para eso tengo los informativos, cuando leo este tipo de libros justamente es de eso de lo que quiero huir. Me gustan para disfrutar esos momentitos de soledad, relajados en la playa, en un banco en el parque, o en el sillón de mi casa con la mente en blanco.

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5 formas de superar el dilema de la bifurcación

Así lo he llamado, el dilema de la bifurcación. Porque estoy atrapada entre dos opciones y no sé cuál elegir. Llevo varios días dándole vueltas a este tema, con varios días puede que me quede corta y me refiera a unas semanas. Desde que intenté el Nanowrimo llevo atascada en el mismo punto. Los primeros días supongo que a casi tod@s nos pasa lo mismo, mezcla de euforia, emoción, escribimos como locos casi sin parar. Hasta ahí todo correcto y hasta emocionante. El dilema llega cuando durante esa escritura en cantidad, como te recomienda el reto, te das cuenta de que tomaste dos caminos diferentes para la misma novela. Es decir, empiezas a escribir, llegas a lo que crees que es un punto muerto y tomas otro camino. ¿Cuál es el problema? pues que no borras el sendero anterior para recordarte lo que supuestamente no funcionaba. Lo serio llega cuando te das cuenta de que no era un punto muerto, de hecho ninguna de las dos opciones lo es. Puede que ahora te preguntes, ¿y para qué demonios seguir una historia con dos opciones diferentes?. En el caso de este reto en concreto, lo que necesitabas es cantidad de palabras, lo que importaba era escribir. Ya tendrás tiempo de retocar, retocar y volver a retocar. Por eso, lo habitual es que decidas seguir adelante y posteriormente decantarte por una opción u otra. Sin embargo, llega la hora de decidir y no es tan simple como se suponía. Si te ha pasado y no quieres que tu novela sea como aquellos libros para jóvenes en los que podías decidir un final u otro según la página a la que fueras, sigue leyendo.

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¿Alguna sugerencia?

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Episode

¿Qué tal el reto Nanowrimo? Lo sé, ha pasado mucho desde entonces. Pero no había tenido la oportunidad de comentarlo antes. A mi me pareció una muy buena idea que sin duda quiero repetir en proximas ediciones. Por desgracia, en esta ocasión, no pude terminar a tiempo debido a los problemillas con el portátil que les mencioné en el post anterior. Al menos, pude probar el sistema y tengo que decir, que además de ser muy divertido, pone tu creatividad al límite.

Para esta ocasión tenía pensado traerles una propuesta un tanto diferente (extraña, inusual), que nos aporte otra visión en cuanto a la forma de ver la escritura y la lectura. En este caso es posible gracias a la tecnología, se trata de una aplicación para móviles, Ipad, ordenador, que sirve para contar pequeñas historias animadas. Digo pequeñas porque es la opción más lógica que le veo, pero también nos podemos marcar una historia al más puro estilo telenovela con 800 millones de capítulos. Si alguien conoce esta aplicación quizá sepa por donde voy. Se trata de Episode: choose your story, se trata de una app en la que puedes crear historias, su principal particularidad es la de poder interactuar dentro de la misma. Es decir, según las acciones y decisiones que tomes, tu final, supuestamente, puede ser diferente. Digo supuestamente, porque hay historias en las que apenas puedes elegir o decidir sobre casi nada, salvo opciones banales como un vestido o un peinado.

A pesar de su simpleza o genialidad, depende del cristal con que se mire, puede llegar a convertirse en algo adictivo. Si en algo estaréis de acuerdo conmigo,  es que cuando una historia nos gusta cuesta horrores dejar de leerla.

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Maravilla idílica en la que pasar tus horas

Por lo que he visto después de un tiempo de uso, es que se dirige mayoritariamente a un público juvenil-adolescente. Principalmente, en cuanto a historias con temática romántica se refiere. Te encuentras historias que pueden resultar peculiares si tienes más de veinticinco años. De cualquier forma, se pueden hacer buenas historias, o entretenidas al menos, se dirijan al público que se dirijan.

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Después de leer algunas…

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3 ideas para terminar un capítulo

Todos hemos sido testigos de series de televisión que siguen ahí,  acompañándonos año tras año. Después de diez años en antena, prácticamente no reconocemos ni al protagonista, que dicho sea de paso, ha envejecido con nosotros como si de un familiar se tratara. En ocasiones, es maravilloso, pero en la mayoría de los casos todos sabemos que a esa serie le sobraron temporadas. ¿Por qué digo esto?, porque no debemos permitir que nuestros capítulos se conviertan en temporadas interminables sin nada que aportar.

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Definitivamente, este no es el plan

Cuando estamos empezando es normal que no tengamos todos los trucos a nuestro alcance (por frustrante que nos resulte). Es por eso, por lo que cometemos todos los errores posibles por más que huyamos de ellos. De cualquier manera, nos viene como anillo al dedo utilizar la teoría, quién sabe si se nos guarda en nuestra cabezota lo que no debemos hacer.

Lo ideal, sería utilizar cada capítulo, para explicar o poner en antecedentes al lector, sobre una tema concreto o personaje sobre el que seguiremos trabajando y revelando información poco a poco. Eso si, sin desviarnos, ni olvidar que este capítulo pertenece a una trama mayor, la novela en sí y, con la que debe mantener una coherencia. No vamos a hablar de patitos en el capítulo uno y, de monstruos abominables, en el siguiente. Pensándolo mejor retiro lo dicho, si somos capaces de hacerlo con coherencia, adelante. No seré yo quién ponga frenos a la creatividad de nadie.

Personalmente, al terminar de leer un capítulo más que buscar respuestas, me gusta quedarme con ansía viva por saber qué vendrá a continuación, con qué piensa sorprenderme el escritor. Obviamente, dentro de un límite, tampoco me apetece leer una novela llena de preguntas o tramas sin resolver. Ahí está el quid de la cuestión, encontrar ese equilibrio que logre tener a los lectores pegados a nuestro ejemplar, como si el mundo fuese a terminar mañana.

  1. Cliffhanger: sin dudarlo un segundo es mi preferido. Literalmente te comen los nervios cuando descubres que el escritor, pretende dejarte al borde del infarto, sin darte más que devorar. Como ejemplo reciente, tenemos a The Walking Dead, lo utilizó en el final de su sexta temporada, consiguiendo un revuelo considerable entre sus fans. Evidentemente, la televisión es diferente, pero es una sensación muy similar (infinitamente mejor) la que nos puede proporcionar un libro. Tampoco vamos a terminar todos los capítulos de esta manera, pero puede ser un buen gancho en según qué situaciones. Anticipación, todo se resume en esa palabra.
  2. Respuestas: podemos terminar dando las soluciones prometidas al problema inicial y todos contentos. Claro, conciso y eficaz. Una gran elección sino queremos meter la pata o no tenemos claro cómo dar un final diferente. Solo tenemos que recurrir a qué hemos ofrecido y cómo queda zanjado el asunto.
  3. La miel en los labios: se trata justamente de eso, ofrecer respuestas y, de paso, desvelar pequeñas pinceladas de lo que se podrán encontrar los lectores en el capítulo siguiente. Es más sutil que el cliffhanger, pero puede generar una expectación más “sana y comedida”. El lector puede imaginarse distintas tramas, pero no sabe exactamente lo que se va a encontrar.

¡¡Suerte y a terminar esos capítulos!!

5 ideas para superar el bloqueo

Se trata de una situación tristemente familiar para todos. Admito, que por suerte o por desgracia, no me ocurre muy a menudo. O por lo menos, no de la manera habitual. Lo que me sucede, es un tipo de bloqueo diferente.

Cuando me siento a escribir, generalmente, muchísimas ideas se agolpan en mi cabeza. Incontables y absurdas (uy si, no imaginan cuanto), de variada temática. Aunque ya se sabe, calidad y no cantidad. Aquí radica el problema y donde hace acto de presencia mi extraño bloqueo-saturación. La tarea de criba para un escritor se presenta bastante ardua, aunque esto es un daño colateral. A lo que iba, al cabo de un rato escribiendo, suelo notar los síntomas de saturación total. Lo que me pasa, es que dejo de ser capaz de seleccionar correctamente dentro de esa locura de ideas, o sencillamente, se me queda el cerebro frito sin darme nada útil. A esto es a lo que llamo bloqueo. El de la hoja blanca inmaculada aún no ha tocado a mi puerta, cuando lo haga ya vendré a lamentarme por aquí.

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Premonición: día de la hoja en blanco

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